
La noche tiene algo especial. A medida que las luces se apagan, todo parece transformarse, como si el mundo comenzara a susurrar secretos que durante el día pasan desapercibidos. Sebastián Sáez lo sabe bien, y en su más reciente exposición, “Medianoche en el Bañado”, logra transmitir esa fascinación por la oscuridad y el misterio que se esconde tras ella.
En esta muestra, actualmente en el Museo Zorrilla, el artista nos invita a mirar el paisaje desde un ángulo diferente. La naturaleza que conocemos se vuelve casi irreconocible cuando es observada bajo el manto de la noche. Es como si el paisaje, al perder la luz del día, cobrara vida propia y nos revelara lo que siempre estuvo allí, pero que nunca habíamos percibido.






Paisajes que susurran
Lo que más impacta de los trabajos de Sáez es esa capacidad de hacer que el paisaje respire. Cada pincelada, cada sombra y cada rincón de sus cuadros parecen llenos de vida. No solo vemos lo que está ahí, sino que sentimos lo que no está, lo que la oscuridad oculta. La pintura de Sáez es como un susurro, un pequeño llamado a la calma, que invita a entrar en ese espacio tranquilo y lleno de misterio.
Su técnica, centrada en el óleo sobre lienzo, tiene algo hipnótico. Los colores oscuros, las luces tenues, las formas que emergen lentamente nos atrapan, como si cada cuadro fuera una ventana a un mundo paralelo. A través de su arte, el paisaje se convierte en algo más que una simple representación; se transforma en una experiencia sensorial que toca lo más profundo de quienes se acercan.



La conexión con el pasado
Aunque la exposición es claramente contemporánea, también hay un diálogo con la tradición. En particular, Sáez establece un puente con los paisajes de José Luis Zorrilla de San Martín, conectando su mirada moderna con la esencia de esos primeros artistas que supieron capturar la belleza de la naturaleza. Es un homenaje sutil a los clásicos, pero también una reinterpretación de esa relación que el hombre siempre ha tenido con su entorno.
Y es que, en el fondo, lo que hace tan especial a “Medianoche en el Bañado” es esa mezcla de lo antiguo y lo nuevo, de lo conocido y lo desconocido. Sáez no busca simplemente retratar lo que ve, sino ofrecer una nueva visión, un vistazo a lo que hay detrás de la superficie.









La invitación a ver más allá
Si aún no has tenido oportunidad de ver la exposición, es una excelente excusa para detenerse y reflexionar un rato. La noche, tal como la presenta Sáez, no es solo un escenario de sombras; es un espacio donde lo oculto se revela, donde los detalles que normalmente pasamos por alto nos invitan a mirar más de cerca.
Textos e imágenes Mario Cattivelli | @illev_uy