Por Bernardo Borkenztain.
Toda civilización lleva en sí misma las causas de su decadencia,
como el ser viviente los gérmenes de la muerte.
Anatole France
Federico Silva logra en Plantar bandera lo que pocos dramaturgos consiguen: convertir la nostalgia en bisturí crítico. Premiada en el Concurso Juan Carlos Onetti 2024, esta obra no celebra mitos fundacionales, sino que los exhibe como cadáveres hermosos y mentirosos.
La trama sitúa a tres personajes –Arrumaco, Mamá y El Campeón– en el momento crucial en el que Uruguay se domestica y se alambra. Son los últimos matreros de una cultura bárbara que agoniza entre el ridículo y la dignidad imposible. Su viaje no es épico sino patético, descendente y circular: antihéroes de la redota en una epopeya al revés.
Arrumaco, el niño forzudo de cuarenta años, encarna la perversión del arquetipo heroico. Mamá, la vidente que no ve, representa la sabiduría popular castrada por la modernidad. El Campeón, antiguo artista del zapateo reducido a la nostalgia, completa esta trinidad de la desolación.
Silva emplea magistralmente la parodia del género épico nacional. El recitado burlesco de La leyenda patria de Zorrilla funciona como autopsia de la mitología oficial que nunca conectó con las sensibilidades populares. La obra deviene arqueología emocional del desencanto uruguayo, exhumando fragmentos de una sensibilidad nacional aniquilada en nombre del progreso.
El uniforme policial que Arrumaco debe vestir –símbolo del nuevo orden disciplinario– introduce una paradoja devastadora: le queda enorme. El nuevo orden no se ajusta a quienes debe disciplinar; es imposición externa, traje prestado. Silva muestra cómo esa civilización naciente es tan bárbara como la que reemplaza, solo que institucionalizada y burocratizada.
La escenografía mínima de Cecilia Carriquiry –biombo, sillas, sombrilla– no es limitación sino decisión estética coherente. El biombo funciona como frontera móvil entre intimidad y representación, verdad y máscara. El trío actoral (Carla Moscatelli, Néstor Guzzini, Albino Almirón) ofrece una lección magistral sobre cómo encarnar –sin paternalismo ni caricatura– personajes históricamente condenados.
La dirección de Silva demuestra madurez notable, encontrando el tono exacto entre costumbrismo nostálgico y denuncia panfletaria. Construye ritmo escénico que alterna comedia y elegía, humor y melancolía, sin anulaciones mutuas.
Aunque ambientada en el siglo XIX, la obra dialoga inevitablemente con el presente uruguayo. El disciplinamiento social se profundizó con el neoliberalismo; los personajes prefiguran trabajadores precarios actuales: artistas sin público, técnicos sin trabajo, creadores sin mercado.
Plantar bandera es una obra sobre la belleza de lo perdido y la dignidad de los vencidos. Silva evita las trampas de la nostalgia reaccionaria y la denuncia esquemática para construir reflexión compleja sobre costos humanos del progreso.
Los tres personajes que susurran “Mi bandera” bajo la sombrilla no han triunfado ni sido derrotados completamente: han encontrado una forma digna de habitar la derrota.
Con la herencia de más de un siglo de carnaval que en conjunto suman Silva, Almirón y Guzzini, Plantar bandera es una pieza fundamental para entender la sensibilidad uruguaya contemporánea y la herida no cicatrizada de la modernidad: desde la estética del desaparecido circo criollo –tan fundacional como el pericón– y con los códigos del tablado montevideano, el humor y la vis cómica redimen a estos personajes que de tan patéticos son gloriosos.
Es un teatro psicocósmicamente local y universal, histórico y contemporáneo, que planta su bandera diminuta en el territorio mínimo que queda: el espacio escénico donde contar historias que importan.
Dramaturgia y dirección: Federico Silva.
Elenco: Carla Moscatelli, Néstor Guzzini, Albino Almirón.
Vestuario y escenografía: Cecilia Carriquiry.
Iluminación: Lucía Acuña.
Prensa: Nicole Guigou.
Sala: Jorge Lazaroff.
Revista Dossier - La Cultura en tus manos
Dirección Comercial: Bulevar Artigas 1443 (Torre de los Caudillos), apto 210
Tel.: 2403 2020
Mail: suscripciones@revistadossier.com.uy