Top girls, dirigida por Margarita Musto

 Top GirlsArma de doble filo

Para poder hacer justicia a la última puesta teatral de Margarita Musto, recientemente nombrada directora artística de la Comedia Nacional, se impone contextualizar poética temporal y espacialmente la obra en cuestión.

Habemus compositor

Caryl Churchill (Inglaterra, 1938) es una dramaturga de fuste, cuyas obras han sido puestas en escena en Uruguay en varias ocasiones: Un número (2006, Marisa Bentancur), Anhelo del corazón (2005, Alberto Zimberg), Séptimo cielo (2003, Mario Ferreira). Su teatro aborda los temas contemporáneos, en especial las diferentes maneras en las que las ideologías dominantes, desde la invisibilidad que les da ese mismo dominio, ejercen sobre los más débiles, como son en este caso (y también en Anhelo del corazón) las mujeres. Las más recurrentes son el patriarcado y el capitalismo; aunque lo hace sin agenda ideológica, su teatro, de una narrativa escénica siempre original, no es adoctrinador. Además de lo anterior, la narrativa de Churchill no es lineal, se maneja a través de la complejidad, introduciendo líneas de tiempo de relato discontinuas, con saltos e incluso duplicaciones de lugares, actores, puntos de vista o personajes. Una particularidad es que por momentos los personajes hablan unos por sobre otros y el diálogo se superpone, lo que lo hace difícil de inteligir, especialmente para los hombres.

La obra, por tanto, tiene uno de los atributos más difíciles de conseguir: entrega una complejidad de varios niveles, de manera fácil de decodificar, y la historia ‘cierra’, completando una experiencia artística sumamente satisfactoria. Lograr esto, es decir la complejidad sin complicación, es virtud del texto, por supuesto, pero también de la dirección, que marca los ritmos y matices, y muy especialmente de las actuaciones, porque mucha de la información que transmiten los actores está en lo ‘no dicho’, sea en lo corporal, lo coral o, muy específicamente, en los momentos en que el diálogo se superpone.

Habemus Tempum

La obra se sitúa en la década de 1980, en la Inglaterra gobernada por Margaret Thatcher, cuya personalidad y apodo –La Dama de Hierro– se relacionan directamente con el tema (que veremos más adelante) y que, quizás no por casualidad, se yuxtapone con otra puesta ubicada en el mismo tiempo (Éxtasis, Mike Leigh, Dir. Jorge Denevi, ver crítica Dossier oct/nov 2012).

Si bien la obra de Churchill habla de las Top Girls, las mujeres de éxito (lo que nos permite plantear la primera pregunta: por qué no Top Women, entonces), los personajes no son todos de éxito ni de clase alta, pero en la de Leigh todos son trabajadores o desempleados pobres. Lo que sin duda conecta ambas obras es que todos ellos, a su manera y con sus historias, son víctimas de las dos ideologías a las que nos referíamos.

Top girls, dirigida por Margarita Musto

Además, por ser los años previos a la caída del Muro de Berlín, fue un tiempo en que el capitalismo y su versión microcósmica, el consumismo, gestaron el desarrollo explosivo que tendrían en lo que vendría luego, al transcurrir la década siguiente. Sin embargo, es importante resaltar que en la vida de Marlene, la protagonista de esta historia, no es el consumismo el aspecto la marca del capitalismo, sino uno que afecta solamente a las mujeres: en este mundo en el que no hay cenas gratis, donde alguien siempre paga al final, ¿cuál es el precio que paga una mujer para poder ser una “Top Girl”?

En la obra, el primer acto transcurre el sábado por la noche. En cuanto al segundo, la primera escena en la mañana del lunes, la segunda en la tarde del domingo y la tercera en la mañana del lunes. La escena final transcurre un domingo un año antes.

Como dicen que la música es arte que transcurre en el tiempo, consideremos aquí las dos canciones elegidas por Margarita Musto para la ambientación: ‘Sweet dreams’ de Eurythmics, y ‘Tom’s dinner’ de Suzanne Vega. Para empezar, ambas están cantadas por mujeres, pero enmarcan momentos muy diferentes de la puesta. La primera toma la idea de que todos tenemos los mismos sueños y que aspiramos a lo mismo: usar o ser usados, abusar o ser abusados. Es emblemática de la década de 1980 e ilustra muy bien la filosofía de “homo hominem lupus” de esa época. Como dato para destacar: se utiliza solamente un loop con la introducción. La segunda es una canción de ambiente hopperiano, que describe la soledad en una cena mediante la descripción de las personas en un restaurante. También se usa en loop una parte no cantada de la misma. Aparece al final, donde su evocación de la soledad refuerza la experiencia de desolación de la obra.

Habemus Locum

Como ya dijéramos, la situación es en la Inglaterra de los ochenta, y se presenta en dos actos (aunque fue escrita originalmente en tres, Musto realiza una intervención que redunda en la agilización de lo teatral).

El primero ocurre en una distopía metafísica, onírica o alucinatoria, en la que la protagonista, Marlene, una joven exitosa que acaba de ser ascendida a una posición directiva en la empresa donde trabaja, la agencia de colocaciones Top Girls, recibe como anfitriona a diferentes mujeres del pasado, personajes históricos o ficcionales, que de alguna manera interactuarán con alguno de los aspectos íntimos de Marlene relativo a los conflictos de ésta recién llegada a Top Girl.

La escenografía en este acto ocupa el centro de la platea, con el público en dos tribunas perpendiculares al escenario. Se representa una mesa de banquete toda hecha de acrílico, un material que por su transparencia aporta una falsa sensación de cristalinidad, engalanada con platos metálicos y cubertería afín. La disposición, a medida que llegan (y son presentadas las invitadas) es la de la última cena de Leonardo, con Marlene al centro, dos invitadas a su diestra, y tres a la izquierda. Completa la escena una camarera que, a modo de Ganímedes, marca los ritmos y momentos de la cena.

En este acto (y al cierre de la obra) se juega con la alternancia de luces claras sin grandes cambios para los momentos de diálogo, con juegos de luces azules y flash (mientras suena en loop la introducción del tema ‘Sweet Dreams’) o juegos de azules y rojas siempre en planos cortantes y con usos monodimensionales en esas instancias, y otros de carácter coral, como en el momento de comer en el banquete.

El segundo acto alterna escenas entre la propia agencia en que trabaja Marlene y un pueblito en el que vive su hermana con la hija. Es en este acto en el que las secuencias temporales presentan discontinuidades y el espectador tiene que echar mano de las cosas dichas y representadas en el primero, para poder decodificar el o los nudos del conflicto.

Para la agencia se redistribuye el espacio donde se realizaba el banquete en el acto anterior, convirtiendo las secciones de la mesa en los escritorios, con el de Marlene, nuevamente, ocupando una posición central, resaltando su recientemente ganada pero aún no asumida posición de ser la más “top” de las “Top Girls”.

La escena pueblerina ocupa el escenario del teatro, con la casa pobre, en la que vive la hermana de Marlene encima, y debajo, un refugio habitado por su hija y una amiga de ella en sus juegos.

Top girls, dirigida por Margarita Musto_1

Habemus Papam

Ha llegado el momento crítico, describir la parte actoral y a los personajes, previo a tratar lo propiamente teatral (sus interacciones y conflictos) sin adelantar los temas de trama. A los efectos de no introducir spoilers (información que de ser adelantada estropearía el disfrute de la obra) dedicaremos la parte final de la nota a discutir aspectos que deberían ser leídos luego de ver el espectáculo.

Lo primero que hay que contextualizar es que las visitas que recibe Marlene en su convivio metafísico resuenan con aspectos de su vida, su alma, su psique o su historia de manera que son relevantes no solamente para entenderla a ella sino también su relación con los personajes ‘duplicados’, es decir, interpretados en el segundo acto por las mismas actrices.

El programa de mano acertadamente trae una pequeña semblanza de los personajes ficticios. Haciendo un breve racconto, éstos son:

1. Juana: mujer de origen germano/británico que según su leyenda fue electa papisa en el siglo nueve. Para poder estudiar debía vestirse de hombre y bajo esta caracterización llegó a ser Papa, supuestamente, en la época de Benedicto III o Juan VIII.

2. Isabella Bird: incansable viajera y escritora escocesa del siglo diecinueve. Nunca se casó y fue la primera mujer aceptada en la Royal Geographic Society.

3. Lady Nijo: concubina del emperador de Japón en el siglo ocho. Al perder sus favores huyó del palacio y vivió como monja budista el resto de su vida, recorriendo Japón. Escribió sus memorias en la obra traducida como Las confesiones de Lady Nijo.

4. Dull Gret: pintada por Brueghel, una campesina armada con armadura y espada que lidera a un grupo de mujeres en la lucha contra los demonios (que, siendo un cuadro de Brueghel, vendrían a ser los católicos). Gret representa a las mujeres que son violentadas, despojadas, y sometidas a todo tipo de iniquidad al paso de los ejércitos por los pueblos.

5. La paciente Griselda: personaje folclórico, su historia es referida por Petrarca, Bocaccio y Chaucer, además de infinidad de composiciones, entre las que se cuentan óperas de Scarlatti y Vivaldi. Es sometida a infinitas pruebas para que su marido comprobara si lo amaba como a nadie. Le arrebatan a sus hijos para ser asesinados, es echada de su hogar y luego llamada a ser la sirvienta de la futura esposa de su marido. Al llegar, cuando se somete a eso de buen grado para complacer a su esposo, se le revela que la supuesta nueva esposa es en realidad su hija que no fue matada.

Un aspecto interesante de resaltar a modo de guía, es atender lo que está vinculado con lo intrínsecamente teatral, la presencia de un personaje entre ficcional y mítico como la papisa Juana toma especial fuerza de resonancia con el público en especial al superponerse con la elección, por primera vez en la historia de un papa americano, y tan luego argentino. La perplejidad ante esta novedad (siendo sinceros hasta hace unos diez años un papa argentino hubiera sido casi tan inverosímil como una papisa) reordena y cambia, a modo de caleidoscopio, los colores que componen la paleta de la puesta. Y ésa es la magia irrepetible del teatro.

Sin embargo, también es un mundo en el que los hombres hacen las reglas, y para triunfar en él, una mujer como Marlene tiene que hacer sacrificios. Ahora bien, la pregunta es ¿a cuántas cosas puede alguien renunciar sin tener que renunciar a sí mismo? Si Marlene debe renunciar a la maternidad, al matrimonio, al punto de que su empatía con la Sra. Kidd es imposible, ¿seguirá siendo ella? ¿Será por eso que las “top girls” no pueden ser jamás “top women”? ¿Por pagar el precio de jugar en un mundo de hombres con reglas hechas por los hombres?  ¿Podrá una obra de teatro contestar tantas preguntas?

Título de la obra: Top Girls.

Texto: Caryl Churchill.
Dirección: Margarita Musto.
Elenco: Lucía David de Lima, Rosina Carpentieri, Bettina Mondino, Sandra Américo, Mariana Lobo, Leonor Chavarría, Maite Bigi.
Coreografía: Cristina Martínez.
Lugar: Teatro Victoria.